Aplausos


Nada más alentador que un aplauso. Pero cuando se repiten por compromiso la vanidad de aquell@s que los reciben se convierte en un monstruo devastador.


María Gladys Estévez.

domingo, 28 de noviembre de 2021

La cruz encantada.

 Fue en la casa que daba al barranco, dijo Eulalia.

Si, así es: respondió la señora que se había quedado al cuidado de todo mientras Irina estaba de viaje.

En realidad ninguna de las dos señoras sabría el qué fue, qué había sucedido. Con tal de entablar conversación añadieron sucesos que no se habían demostrado, y más aún, que ambas no tenían idea alguna de ello.

¿Y la cruz?, dijo Eulalia.


Mientras tomaban té hablaron de esto y aquello.

Creo que la tiene Irina, dijo la señora ama de llaves.


Un vagar de pensamientos recorrió toda la estancia hasta el porche donde las mujeres parloteaban.


Irina escuchó todo. No había viajado.


En la buhardilla vivió por largo tiempo.


Sonrió al escucharlas.


Metódica, disciplinada. A Irina la habían criado para eso: complaciente y buena mujer.


Allí escribió poemas, incontables poemas.


Una vez que las señoras se fueron cada una a sus hogares, respiro aliviada: una insulsa verborrea, pensó.


"Mayestática, desvaneciendo el día,

permanece la luna."


"Son susurros que acunan

son las caricias que, 

como melaza besan tu piel".


"La cruz encantada

mi señor sois vos".



"Crucificadme,

os lo ruego".


PD. GUS.











jueves, 25 de noviembre de 2021

Soy de otro vivir.


Preparado para Crepes. Un mortero sobre la mesa. El constante goteo del grifo. El silencio fuera, alrededor de todo.

Chiqui y Vasu duermen.


Ella se apoyó en el quicio de una de las ventanas y encendió un cigarrillo, tenía algo de frío pero no le importó. 

Después de un rato volvió a la habitación.

Se desnudó y se tumbó en la cama. La botella de ron en la mesita de mimbre: redonda.

Lo hizo porque no podía escribir nada. La inspiración había desaparecido. 

De modo que, imaginó un poema, si quizás fuese eso. 

Mientras tanto una somnolencia aplastante la durmió profundamente, claro está que la bebida había ayudado.



"Toqué lo que frontera es

hasta ahí llegué.


"Yo apartada de todo,

sonriente, inmortal.


"Mi yo se halla donde los juncos,

en la lava del volcán.

"Si soy de otro vivir,

regalo de mi todo por saber

si en el encuentro olvido es.


"Más, siquiera eso, olvidar.


"Mira esa fronda de mármol 

sus hojas, de agrio el recuerdo.


PD. ¿Porqué escribo si no lo es?.

 


miércoles, 24 de noviembre de 2021

Retales y otras inquietudes.

 Retales y otras inquietudes.


Más, hallé por azar aquella estela


de letras abotonadas de relatos e inquietudes,


que los tinteros parecen tener vida..,


Diría pues más que eso,


diría que llevan siglos pastando letras,


versos trotando,


anclados en las hojas, en las paredes de cualquier muro


de graffiti escritas palabras y resonando por costumbre,


y aquel que se deje llevar a tragos como el buen vino,


apuesta los duros con tal de dejarse llevar,


apuesta hasta los sueños por querer parar un rato,


a contemplar un tintero y una pluma,


de inquietudes pespuntes en los folios…


Como una mosca se muere en la miel,


se quedó una naufraga tallada de antaño.


Más no era sirena, no era Afrodita,


Era más bien un pasajero tiempo,


venido de otra época por si en algún instante,


fuese advertida por sus ojos al mirar,


por una palabra, quizás un verso perdido.


Más dijo: os juro si aún se escriban versos,


en esa otra vida hallaré el mismo camino


anclado al tiempo olvido,


por reencontrar


y yacer entre mariposas ,


en la esbeltez del trigo...


PD. Gus.


Lo dejo otra vez. Es un poema o como quiera que sea. (Muy especial para mí).

María Gladys Estèvez.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Cuando me morí dulcemente.

 

Ya falta menos, dijo.


El sudor recorría su rostro hasta la comisura de los labios.

Entonces fue cuando los recuerdos se le acercaron con susurros, con una melodía hermosa. Y volvió a cerrar los ojos.

Ahora su pecho calmo. Los latidos del corazón como leves pisadas de aquellos gatitos en el jardín. Y la ventana invitando a la Luna acercarse al rostro.

¿Estará...


No, aún no.


Se vino una niña preciosa con la cara embarrada y una onza de chocolate en sus pequeñas manos. Un sauce, una bicicleta.

Los baifos en el corral mamando. Y mamá besando su carita.

Un suspiro llegó de tierras lejanas y se coló por entre las cortinas y llegó a sus labios.


Y ahora?.


No.


Pero si, ya se había ido. Con la paz que deseó.


María. Año 1988. 






 

Un oscuro placer

 


Ah, no quiero ser pasto

de buitres.

Aún me queda

algún tiempo comprado.


Cada cual a sus asuntos,

y cada cual en sus tormentos.

Y no queda más que el hambre

de unos ojos muertos.


¿Cómo he de encontrar la paz?


¿Dónde la verdad?


Injustamente se me fue

ofrecido un regalo

Oh!, pero y mi alma

se ha trasnochado.

No fue eso no.

Fue un martirizar,

El jodido tiempo

querer castigar

mi cuerpo.




Ausente me lleva

una corriente

es como vivir sin alma.


La oscura me espera,

entre humos y ron.

Cada noche.

Cada amanecer.


Llueve sobre mis hombros desnudos

Su aroma. (adiós siempre, siempre).

Bss siempre.


¿Quieres algo mujer?


Si, otra copa,

y vete.


Sola quiero estar.

Es mi antro mi amor.


Más por favor-


Aquí tenéis señora-


Es la hora de lasa cuatro

de la madrugada.

No duermo No puedo.. No quiero.


Y si sobre aquellas olas su sombra

vislumbro., aún bebo más.

Quiero eso el calmo ser de su

mirada.

El honor de su persona.


¿Te vienes conmigo ?, dijo Baker.

Voy con vos señor,

no sea que me muera o que buitres saquen mis ojos.


¿Qué recibiré pues de vos?


Amor, señora, amor-


Mentira es, pero llevo ron y vuestra soy

por unas horas-







jueves, 18 de noviembre de 2021

Mar en calma.

 


El constante goteo del grifo, el gorrión que se adentra por la ventana haciendo que el entablillado de la cortina se bambolee, hizo que despertara de un sueño emborronado, como cuando alguien se arrepiente y con un trapo hace desaparecer lo que quizás era algo bello.


Los interminables días en que parecía que la lepra se había instaurado en ellos, provocaron que esos dos días estuviera en su habitación, dormida, soñando: aquel mirlo y los dulces días de infancia en el prado con un sauce en medio. Los envidiables dulces por navidad.

Los besos y la protección en aquel hogar amable de olores inolvidables, el tic, tac del reloj de cuco, los pasos de mamá en la azotea con el mimbre de la ropa, que al deslizarse parecía música de dioses.


De modo que el goteo seguía y el gorrión estaba en la lacena.

Sonrió al verlo y dio dos pasos por si podía cogerlo en sus manos.


El panzón se dejó y las miradas se cruzaron. Un momento glorioso.


Tomó café y él las migas de pan, que aún se repartían sobre el hule.


¿De dónde vienes?, dijo.


De aquellas montañas donde la fronda, respondió.


-Pero eres muy chiquito para volar durante tanto rato-


Soy un Principe que ha venido para ayudarte-


Oh, pero qué hablas me mientes?.


No, dijo.


¿Cómo sabes que necesito ayuda?.



-Los Príncipes sabemos todo-


Pero los Príncipes reinan-


Yo, no.


Ya te dije que quiero ayudarte, no reinar-


Se giró porque el goteo era incesante y le molestaba mucho. (la medicación ayudaba, pero no tanto).



La oscura espera.

De gotas incesantes

resbalando por entre

los pliegues de la piel.

…………...




Y cómo suena tu nombre

detrás de aquel océano,

como si de rugido de volcán

como si de relámpagos,

como si de huracanes.



¿Para qué espero si no vienes?


Los días se esfuman

bajo el tremar del volcán.


………………………………..





Y se volvió para seguir hablando con el panzon.


Pero no estaba.


El incesante goteo: chuiks, chuiks.


Regresó a los sueños: me gusta así, dijo la niña.(gofio con leche).


El columpio en el sauce, las golondrinas revoloteando en aquel cielo limpio, azul, de ocre al atardecer.


El olor a café recién tostado, las placenteras tardes en el terrazo con los primos, los hermanos.


El columpio que la llevaba al cielo, una y, otra vez.


Pero nunca se despertó.










martes, 16 de noviembre de 2021

lunes, 15 de noviembre de 2021

El regreso de Naria.




Después de varios días en la barcaza malviviendo, solo con tocinos, arroz, y algo de fruta, Naria regresó a la casa de los abuelos, una casona grande ,majestuosa. De modo que, siquiera tuvo que abrir el portalón , porque se había quedado así desde que se fueron de este mundo.

Anduvo un rato por uno de los salones observando fotografías de cuando eran jóvenes. Se acomodó en uno de los sillones y encendió un cigarro, ser sirvió un bourdon , y permaneció un rato en silencio apurando la cajetilla y el bourdon .

Ese día el Sol iluminaba todo: la entrada y los salones, las habitaciones, y el gran ventanal devoraba toda la luz.

Llegada la noche se duchó y quiso dormir un poco, pero no pudo. Recordó los tiempos en que junto a sus primos y amigos pasaban largo tiempo en la casona.

Gustavo era el chico que la había enamorado, claro que por entonces tenia doce años. No sucedió lo mismo con él.


-Ya tengo novia, le dijo-


Sonrió por ello. Pero no podía conciliar el sueño.

De modo que salió a uno de los balcones y se tumbó en una mecedora. Se quedó por largo rato mirando las estrellas, y ya iba por la segunda cajetilla. Y una nueva botella.


Quiso tocarse, tenía muchas ganas, sobre todo porque Pau, el hombre con quién había estado unos meses atrás le había dejado un buen sabor de boca y de todo.

Lo hizo, lo hizo con verdadero énfasis.


Amaneció en una mañana espléndida. Una mosca revoloteaba por su nariz , eso la despertó.

Se quedó en la casona uno meses, le gustaba vivir allí, los recuerdos llenaban todo.

En el mes de enero, concretamente el cinco, alguien tocó el timbre. Abrió sin saber quién podía ser.


¿Eres tú?


Claro que soy yo-


Se abrazó a él y gritó de alegría.


Estuvieron todo el día haciendo el amor (follando).


Comieron uvas, algo de cordero.


Tengo que irme, dijo Pau.


¿Volveremos a vernos?


No sé, dijo.


Se había quedado sola.


Me queda París, se dijo. (como la película).


Se mordió los labios sabiendo que le esperaba él.


No era Pau, ni mucho menos.



Lejanía.


Más, no es desdicha, es mi alma que no duerme. Y es que duele, duele no poder volar a vos 


Ojalá de verdad a mí volviese y así de nuevo el alma mía levantar pudiera.

Qué decir si vuestro corazón lejos está mi señor.


Acaso señora mía no oyes el palpitar de mi loco corazón?.


Sí, escuchar lo escucho, más mi señor siquiera una brizna de vuestro corazón llega.


Os envío besos de alma que el viento lleva en sus alas.


!Oh, cómo no desear vuestros brazos, besos.

Venid pues mi señor esperando estoy a vuestros brazos sin dudarlo.


Quisiera poder volar , cruzar este ancho mar ser pinzón azul y en tu balcón cantar.


Pero qué habláis mi señor si os busco detrás de aquellas montañas.

Sois el almendro en flor, el racimo de uvas que en mis labios han de endulzar.


Seré zumo en vuestros labios, alivio en vuestras amarguras. Caricia a vuestro cuerpo en vuestra piel de seda, porque sólo eso quiero ser.


Más, las gracias os doy sois caballero de honor.

Quedaré pues a la espera como agua para lluvia, Mesalina que se entrega, os dejo mi señor dispuesta estoy a vuestros brazos en vuestro pecho dormir, antes ha de ser piel con piel, beso a beso

Aquí en la alfombra: sin recato el amor hemos de hacer.


Así ha de ser bella dama que alimentàis el alma mía y el amor hacéis crecer.


Mi señora así como si llegar a viejo no pueda ser, aquí entonces dormida en mi pecho os quiero tener sin envejecer y así debe ser morir pues los dos 


Poema entre dos: Carmelo Martell. Estèvez Gladys.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Lucy.


 

Llegó al hotelito. Esperó unas horas. Fue una noche lluviosa.  Eran las cuatro de la madrugada.

No vino.

De modo que complacerse a ella misma y de beber largo rato se quedó dormida.


Qué fastidio, se dijo 


Cu

viernes, 12 de noviembre de 2021

Soy come soy

 

    


Debo  ser un extraño ser 



Si sale el sol

Oscurezca 

Si la oscura 

Brillo 


Me prefieres?


No 


Quiero ron.



.




martes, 9 de noviembre de 2021

Simplemente.


  Realmente

mañana será otro día. (Frase de la película, Lo que el viento se llevó).


No sé si volveré

algún día será .

lunes, 8 de noviembre de 2021

La oscura ha llegado.

 La oscura

Ha llegado

Como ese invierno.

Gris 

Se va un pasado



Soy un ave nocturna

entre callejones 

desnudos mis pies

de ron mis labios 

que de sed se mueren 



Usted vino tarde 

pero vino 


De deseo feliz quiero

que sea 

no se me quede 

Ahí esperando más lluvia 

Dígale a la vida 

Que una vuelta

Un giro

Para que usted me sea 

Dichoso 

Para que usted abrace 

  a los suyos


No más me voy 

con la satisfacción

al saber 

que pronto 

La Pachamama,

O Dioses del Olimpo,

O, qué más da, 

Le regale 

Lo que yo , en mi 

embriaguez

He rezado

en mi altar 

de rodillas

escuchando

A Check Baker.


PD. Hasta nunca , nunca 

a volar pues entre callejones

de ron, besos.

Libre y borracha de 

esta juguetona 

Y puta vida.




















viernes, 5 de noviembre de 2021

Réquiem

 .


Dejé la cámara en el suelo, preferí no hacer fotos. Cubrí su cuerpo con la cazadora que se anclaba a mi cintura.

Sus grandes ojos verdes me miraban con una belleza indescriptible. La media Luna asomaba tímida.

El bombardeo cesó y cuando volví la cabeza para acomodarlo en mis brazos pude ver las estrellas reflejadas en su pupila, dormida.


jueves, 4 de noviembre de 2021

Un poema?


 Alguien

en un momento

Inesperado

Dijo: aléjate de aquí

maldita 

Ave nocturna.


Pero se fue por entre juncos, abrevando

besos, como cuando 

En el andén cuatro.




viernes, 29 de octubre de 2021

Un beso.


Y entre ese espacio

en una fina

línea

para siempre

un beso.

 

Una pesadilla probablemente.


  • No era una envoltura de papel de rafia. Algo que no sabría a ciencia cierta lo que podría ser. Allí estaba: volátil, etérea. 

  • Desde las profundas aguas heladas había surgido.
  • Tuvo miedo, un miedo espantoso como si de una pesadilla se tratase. El caso es que no podía dejar de mirarla. Esa noche hasta el faro se había quedado sin luz. La Luna había huido, sólo eso: miedo y oscuridad.
  • Un llanto se escuchó, era el de una criatura recién nacida. 

  • De modo que eso determinó que no se fuera. 
  • Quiso ver dónde se hallaba y buscó entre la maleza. Nada vio, pero no renunciaría a ello porque el llanto se hacía cada vez más angustioso. 
Y aquella figura allí levitando y mirándola.

Se hizo daño en un brazo al cruzar entre las ramas, la sangre cayo a torrentes hasta la rodilla, pero no se detuvo y siguió desesperadamente ante el constante llanto; aquel ser junto a ella. Como si aleteara. Sin decir nada. Sus labios desdibujados, sólo una lágrima resbaló.

Después de mucho rato y con el brazo sangrando pudo ver a la criatura.

El ser que la acompañaba se hizo luz, una brillante luz igual que miles de farolillos.

Tomó en sus brazos a la criatura y regresó a su casa, no sin poder soportar el dolor del brazo que ya era púrpura.

Eran las cinco de la madrugada cuando por fin pudo entrar en la casa. No había visto a la criatura y le quitó una manta en la que estaba envuelto.

Quiso alimentarlo con sus pechos. Había parido recientemente.

Pero pudo ver cómo bebía de su sangre, bebía y bebía hasta vaciar sus venas.

Ahora él reía y reía al verla moribunda, sin aliento. 
  •  

lunes, 25 de octubre de 2021

De los placeres.

 Sentirse abrazada con un cruce de miradas, resplandece el sol. Supura el deseo…


Jazmines en los tobillos, el velo se desprende y cae a la Baluch roja, el cuerpo se contonea, son las ondas de arena del desierto, son pechos dorados que ahora se besan con la suavidad del mejor de los afeites, se desliza la lengua zigzagueando y rodea la areola bronce, un gesto, placer, la alcazaba se cubre del gris plateado de la t


arde, rezuman los cuerpos, gota, a gota, el abrasador deseo, brillan los muslos, delicada piel, el roce de las manos de él hasta llegar a la fronda del helecho, huele a azahar. Se agita el cuerpo tendido, vuelve un beso al ombligo donde reposarán las gotas de él, como un oloroso perfume. El rags baladi comienza, la pelvis es una serpiente que vibra, acercando aún más los labios, la lengua, susurros, pliegues de piel encontradas y acariciadas, un devenir de dos.


El recreo de sus juegos se ralentizó, palmo, a palmo, un gemido se escapa de ella, otro beso, y otro, y otro, Shhhhhhhh... con la palma de la mano cubre los labios sedosos, sigue la celestial danza, ahora suspiros, ahora gemidos, ambos cuerpos agonizan, se cruzan las piernas, el sudor es la saliva de ambos, cimbrea el ombligo, ese poso de virtudes. Es arrollada, embiste él, y se deja, se deja y aprieta, ya están unidos, se aviva el fuego, los brazos embellecidos de brazaletes se tienden en cruz, y vuelven para rodear el meloso placer de él, embiste, embiste y ella agoniza con él dentro, ahora rasga la baluch sus manos no pueden estar quietas, y no quiere, no quiere. Atenazados, amordazados, llega el clímax, se unen los labios se regalan los placeres, las lenguas, y otro clímax…


María Gladys Estèvez.

Texto reeditado.

sábado, 23 de octubre de 2021

Incertidumbre.


 

Estoy perdida en un mundo que no es el mío.

 Es algo penoso lo que siento hoy. 


Él me ha dicho que soy una estúpida e idiota.

Se me ha caído el mundo encima.

Ahora soy un trapo, una marioneta.

A dicho que no me aguanta más.

Que está harto de mí.

Y lloro.

Lloro, como siempre que me insulta.


E querido irme unas horas, me ha dicho que no.

El se a ido.


¿Porqué siempre soy yo ?


A veces pienso que no me quiere. Y se confirma que otra mujer ocupa su corazón.

En realidad no me importa, lo que me duele es el insulto.


Estoy perdida

en un mundo que no es para mí.

En un desierto.

Sola.

Quiero volver

volver

No tengo ganas de estar

quiero irme

lejos

muy lejos.


viernes, 22 de octubre de 2021

Retales y otras inquietudes.


 Retales y otras inquietudes.


Más, hallé por azar aquella estela

de letras abotonadas de relatos e inquietudes,

que los tinteros parecen tener vida..,


Diría pues más que eso,

diría que llevan siglos pastando letras,

versos trotando,

anclados en las hojas, en las paredes de cualquier muro

de graffiti escritas palabras y resonando por costumbre,

y aquel que se deje llevar a tragos como el buen vino,

apuesta los duros con tal de dejarse llevar,

apuesta hasta los sueños por querer parar un rato,

a contemplar un tintero y una pluma,

de inquietudes pespuntes en los folios…

Como una mosca se muere en la miel,

se quedó una naufraga tallada de antaño.

Más no era sirena, no era Afrodita,

Era más bien un pasajero tiempo,

venido de otra época por si en algún instante,

fuese advertida por sus ojos al mirar,

por una palabra, quizás un verso perdido.

Más dijo: os juro si aún se escriban versos,

en esa otra vida hallaré el mismo camino

anclado al tiempo olvido,

por reencontrar

y yacer entre mariposas ,

en la esbeltez del trigo...


PD. Gus.


María Gladys Estèvez.

viernes, 8 de octubre de 2021

Algo que contar.


 Yo puedo escoger

de lilas  en el huerto 

un ramo

De las nubes el algodón

de sus labios...

¿Qué misterio hay?

No es misterio, es deseo.

Desmedido

Apasionado

Cielos ocres

 

                                                     De los almendros


            se alimenta 

                                                     el alma

 

 



Tomaron té de jazmín, unas galletas de anís, y un vino dulce.


 Y dime, es que has vuelto porque no te gustaba la vida en Londres, dijo la señora Beduina.- No, realmente no es cierto- Hemos vuelto para unas visitas y algunas compras, replicó Eleonora. (definitivamente ya le había desagradado la pregunta).

Tomaron té de jazmín, unas galletas de anís, y un vino dulce.


Antes de que la señora Beduina volviese a preguntar se adelantó a contestar: la vida en Londres me gusta. Me gustan sus calles, sus parques. Las librerías son maravillosas. Las tiendas de sombreros es lo que más me gusta además eso que ves sobre la mesa es para ti.

-¿Para mí?


Claro, es un sombrero y espero que sea de tu agrado-

Cuando abrió el paquete sus ojos se hicieron dos grandes lunas. La expresión del rostro era digna de ver.


Eleonora se quedó pensando en silencio en Londres. 

Era presidenta de una comunidad, la Urdimbre.

Los más desfavorecidos, los que no tuvieron una oportunidad, quizás porque equivocaron el camino, o por ende se vieron obligados a esas circunstancias. 


Si, claro hablemos, hablemos todo el rato y me alegro mucho que te haya gustado el sombrero... 

El amor es como la niebla en un día de otoño.

 

Es una niebla en un día 

de otoño el amor

luego se va, se esfuma

¿Serán quimeras?


Es una Luna blanca

al brillar hace que

los deseos se despierten

como el vampiro que

busca con ansia 

¿Será verdad?


El amor, el amor

¿Es eso verdad?

Deseo, deseo, pasión

¿Es real?


jueves, 7 de octubre de 2021

Sorpresas que da la vida.




Sabía que tenía que darse prisa, de modo que se descalzó y corrió por el andén con la intención de subir al tren, lo había logrado, pero él no estaba. La había visto y se bajó por el lado contrario.



Volver a los brazos de quienes me dieron amor.


Necesito volver

a mirar por el postigo

ver el patio

de balaustres

con enredaderas

Volver

a los brazos

de quienes 

me dieron amor.

Necesito mil primaveras

Un otoño presente.

Aquel Intangible verde montaña

de sus ojos siempre conmigo

Necesito

Necesito

Donde la lluvia



 

A veces hay hechos que no son lo que parecen.

 Deberías comprar un vestido nuevo y unos zapatos. Si, eso fue lo que Norma dijo.

Las mariposas revoloteaban en el jardín. Las mariposas auroras eran hermosas, tanto, que Daniela no podía apartar la mirada mientras desayunaba. 


Si, lo haré, contestó la muchacha.

De modo que durante un buen rato se quedó en silencio. Ni una palabra, ni un bostezo. Y aún cuando una de ellas se posó en su mano, se le iluminó el rostro al verla. Caminó lentamente y entró en la casa. No quería que aquel ser se fuera. 

Cogió un alfiler y traspasó el pequeño cuerpecito. 

Luego pasaría a ser una más de la gran colección: miles de mariposas de todas clases, sin vida condenas para siempre en la pared de corcho.


Si, tienes razón voy de compras.




miércoles, 6 de octubre de 2021

ToscanaMaría





Una mañana, Laly, después de asearse y tomar el desayuno comenzó con el trabajo cotidiano. Al pasar por delante del espejo se detuvo unos instantes, y descubrió que aquella niña de pelo rubio como el trigo, de ojos azules como dos mares ya era una mujercita: sonrió.


Vivía con su familia en la Morra, en el municipio de Santa Úrsula, un enclave situado a cierta altura, con barrancos profundos, y llenos de historia. Cuevas donde vivieron los antiguos aborígenes: los Guanches.

Bencomo Mencey de Taoro gobernaba de entre otros municipios, el de Santa Úrsula.


En la cordillera de montañas, el Teide entre ellas: majestuoso, padre de los isleños, que en invierno se envuelve en miles de copos de nieve para el deleite de todos. Tenían el hogar que olía a leña, a lavanda, a naranjas, de ellas, el efluvio que provenía de uno de los huertos. Árboles frutales aquí, y allá.


Asfodelos, Conejos Reales, Lavanda, cubrían gran parte del año la cordillera. El aroma de los alimentos que se cocinaban se explayaban por toda la casa, hasta el porche. Algunos de los hermanos, que por un rato descansaban del trabajo para poder cumplir con los deberes escolares se encerraban en la habitación por un rato. En el porche, debajo del techumbre, el padre sentado en un viejo banco de madera fumaba en pipa, y sus ojos recreaban el paisaje.



Reeditato.





Soy un mirlo blanco el calor que sofoca, y la lluvia que abraza.

 

Y Caronte no redimió los pecados,

un mar ahogado de tumbas que en sus formas arqueadas,

gritan en silencio por toda la eternidad.

Pago alto y desmerecido por hallarse en las profundidades de la nada.

Hacedme un hueco donde antes hubo hielo, ahora fuego. (se dijo).

Entre caballitos, caracolas, los niños buscan la teta.




En aquellas tierras lejanas donde tejen sueños.

Porteadores descalzos, pisadas de ocres…

Un continente abrazado a la faz de la Tierra,

de espléndidos verdes, y ríos como lámparas,

reflejan una única Luna. Abrevad aquí, abrevad.

Como Demetra atesoro siglos. Abrevad la roja Tierra.





Y los carámbanos en el desierto son hermosos,

como la fría noche que acaricia con sus dedos los ojos de quienes lo surcan.

Las fieras libres copulan descendencia,

pastan en el ejido, entre murmullos de cuervos.

La batalla impresiona, por vivir. ¡Qué pálida y hermosa se queda la tarde!.

Ósculo que danza en la selva de hojas gigantes. ¿Es que no los veis?.



Pero se esconde una multitud del diablo,

a engañar la inocencia, y al hambre.

Igual que música de celo esperan la promesa,

pero cabalga la muerte con los bolsillos llenos de plañideras.

Apolíneo monte abarcado de criaturas pastoreando. Abrevad, abrevad.

Pero se esconde una multitud del diablo…




Surco los valles como águila, vespertinamente, y un mar ocre,

se deja caer en ellos. (duerme poderosa pachabamba).

Mirad sus ondas que son como mieles que en rocío se expanden,

valles con árboles de grandes hojas,

allí habita la criatura hermosa. (en las montañas Virunga).

Arpa celestial, como ángeles su música al llover, Lunas y Soles.




Soy un mirlo blanco el calor que sofoca, y la lluvia que abraza,

batiendo alas en un baile gozoso entre picos de montañas,

brota manantial, brota oasis. (¿Quién profanó la tierra?.

Los hombres han roto los caparazones, han despoblado la vida.

Aquel barranco se ha secado, se vislumbra la pérdida.

Soy un mirlo blanco el calor que sofoca, y la lluvia que abraza.



Ballade pour Sophie

Ballade pour Sophie

Se habían despedido el mismo día en que se encontraron, solo que, ninguno de ellos lo sabría hasta pasado unos años, en que, l...