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martes, 4 de diciembre de 2018


No sé qué hago sentada en este borde filoso,

Sino pensar que valgo poco por estos caminos,
de perfecciones, de maravillas ocultas por el cinismo..


Los restos de mí se hallan en un lugar atrevido,
donde el péndulo no deja de oscilar,


Los restos de mí no se ocultan detrás de columnas falsas,
porque si yo quiero ser una loba, soy una loba,
no tengo que tapar mi piel con la del cordero..


No sé, no sé, qué hago sentada en este borde filoso,
sino pervertir.me ... Fumar carcajadas de humo,
con un sombrero rojo, desnuda, si, queriéndome,
alborotada, loca de rabia por tener la facilidad de poder tocar
un cielo, solo con mirar-te..


Me he ahogado,
se ha parado mi corazón mil veces,
pero soy una mujer que acostumbra a sentarse
en este borde filoso,
con las tetas libres, con los pies desnudos,
con un trozo de chocolate y cromos, por si se me olvidan los
días de niña..
Soy un descaro y qué libre cuando lo grito...



María Gladys Estévez.


lunes, 26 de noviembre de 2018









Quién eres tú, que permaneces ahí, sentada en ese banco, con la lluvia mojando -te.
Recordando-te . Dijo.
Como un diluvio se vinieron tus letras, 
y yo mojada de agua besé cada una de ellas...
Qué haces ahí callada y tan años? No sé , dijo.
Recordandot-te.
Eres un piano y tu música acaricia mis pechos,
y siento que me bebes.... A estas alturas de mis siglos,
Yo no soy de este tiempo,
porque no veo ese juicio que alguien dijo,
no veo esas guerras,
Me empecino en vivir en las ramas, igual que los pájaros, libre.
Eres como la heroína para mí, dije.
Qué vives? , mi propio yo, dijo.
Y como un diluvio se vinieron tus letras,
y yo, en otra vida mojada de agua, de tu boca,
morí, morí...
Ni los cuchillos, ni la espada,
yo no soy de este mundo,
solo mírame...
y en lo profundo de mis ojos,
las mil vidas que me han llamado a la puerta...
Qué haces?- Verte, dijo. solo verte...



María Gladys Estévez.

viernes, 20 de julio de 2018

Caimanes








A nadie importa, importo.

Cuando vengo cruzando un jodido mar.

Cuando llevo en el vientre una criatura.

No importa el hambre de mis tripas,

ni el grito en mi garganta, tragando agua,

muriéndome ...

No importa a nadie, no hay nadie,

cuando la sangre en tiendas con arapos, corre 

corre como un río.. 

A nadie, no hay nadie,

Escapo aterrado de frío de miedo...

Me atrincheran, me bofetean... y lloro.

Un mercado hediondo se hace boca de lobo.



Mercaderes con corbata,

con la mejor gafa en los ojos,

y yo ciega y ciego...


Qué iniquidad! Maldita tierra! 

Maldita mentira!



sábado, 14 de julio de 2018



Eres música cuando te miro,
cuando tú no percibes que te miro.

Eres la sangre que corre en mis venas,
cuando tú no sabes que lo pienso...

Eres un único elemento en la tierra,
el mejor olor el mejor sabor
cuando tú no sabes que lo digo.

Eres un volcán en mis sueños,
cuando tú quizás ni lo sepas...




viernes, 15 de junio de 2018

De los placeres






Sentirse abrazada con un cruce de miradas, resplandece el sol. Supura el deseo…
Jazmines en los tobillos, el velo se desprende y cae a la Baluch roja, el cuerpo se contonea, son las ondas de arena del desierto, son pechos dorados que ahora se besan con la suavidad del mejor de los afeites, se desliza la lengua zigzagueando y bordea la areola bronce, un gesto, placer, la alcazaba se cubre del gris plateado de la tarde, rezuman los cuerpos, gota, a gota, el abrasador deseo, brillan los muslos, delicada piel, el roce de las manos de él hasta llegar a la fronda del helecho, huele a azahar. Se agita el cuerpo tendido, vuelve un beso al ombligo donde reposarán las gotas de él, como un oloroso perfume. El rags baladi comienza, la pelvis es una serpiente que vibra, acercando aún más los labios, la lengua, susurros, pliegues de piel encontradas y acariciadas, un devenir de dos.

El recreo de sus juegos se ralentiza, palmo, a palmo, un gemido se escapa de ella, otro beso, y otro, y otro, Shhhhhhhh... con la palma de la mano cubre los labios sedosos, sigue la celestial danza, ahora suspiros, ahora gemidos, ambos cuerpos agonizan, se cruzan las piernas, el sudor es la saliva de ambos, cimbrea el ombligo, ese poso de virtudes. Es arrollada, embiste él, y se deja, se deja y aprieta, ya están unidos, se aviva el fuego, los brazos embellecidos de brazaletes se tienden en cruz, y vuelven para rodear el meloso placer de él, embiste, embiste y ella agoniza con él dentro, ahora rasga la baluch sus manos no pueden estar quietas, y no quiere, no quiere. Atenazados, amordazados, llega el clímax, se unen los labios se regalan los placeres, las lenguas, y otro clímax…

No sé qué hago sentada en este borde filoso, Sino pensar que valgo poco por estos caminos, de perfecciones, de maravillas ocultas por ...