Aplausos


Nada más alentador que un aplauso. Pero cuando se repiten por compromiso la vanidad de aquell@s que los reciben se convierte en un monstruo devastador.


María Gladys Estévez.

domingo, 28 de noviembre de 2021

La cruz encantada.

 Fue en la casa que daba al barranco, dijo Eulalia.

Si, así es: respondió la señora que se había quedado al cuidado de todo mientras Irina estaba de viaje.

En realidad ninguna de las dos señoras sabría el qué fue, qué había sucedido. Con tal de entablar conversación añadieron sucesos que no se habían demostrado, y más aún, que ambas no tenían idea alguna de ello.

¿Y la cruz?, dijo Eulalia.


Mientras tomaban té hablaron de esto y aquello.

Creo que la tiene Irina, dijo la señora ama de llaves.


Un vagar de pensamientos recorrió toda la estancia hasta el porche donde las mujeres parloteaban.


Irina escuchó todo. No había viajado.


En la buhardilla vivió por largo tiempo.


Sonrió al escucharlas.


Metódica, disciplinada. A Irina la habían criado para eso: complaciente y buena mujer.


Allí escribió poemas, incontables poemas.


Una vez que las señoras se fueron cada una a sus hogares, respiro aliviada: una insulsa verborrea, pensó.


"Mayestática, desvaneciendo el día,

permanece la luna."


"Son susurros que acunan

son las caricias que, 

como melaza besan tu piel".


"La cruz encantada

mi señor sois vos".



"Crucificadme,

os lo ruego".


PD. GUS.











jueves, 25 de noviembre de 2021

Soy de otro vivir.


Preparado para Crepes. Un mortero sobre la mesa. El constante goteo del grifo. El silencio fuera, alrededor de todo.

Chiqui y Vasu duermen.


Ella se apoyó en el quicio de una de las ventanas y encendió un cigarrillo, tenía algo de frío pero no le importó. 

Después de un rato volvió a la habitación.

Se desnudó y se tumbó en la cama. La botella de ron en la mesita de mimbre: redonda.

Lo hizo porque no podía escribir nada. La inspiración había desaparecido. 

De modo que, imaginó un poema, si quizás fuese eso. 

Mientras tanto una somnolencia aplastante la durmió profundamente, claro está que la bebida había ayudado.



"Toqué lo que frontera es

hasta ahí llegué.


"Yo apartada de todo,

sonriente, inmortal.


"Mi yo se halla donde los juncos,

en la lava del volcán.

"Si soy de otro vivir,

regalo de mi todo por saber

si en el encuentro olvido es.


"Más, siquiera eso, olvidar.


"Mira esa fronda de mármol 

sus hojas, de agrio el recuerdo.


PD. ¿Porqué escribo si no lo es?.

 


miércoles, 24 de noviembre de 2021

Retales y otras inquietudes.

 Retales y otras inquietudes.


Más, hallé por azar aquella estela


de letras abotonadas de relatos e inquietudes,


que los tinteros parecen tener vida..,


Diría pues más que eso,


diría que llevan siglos pastando letras,


versos trotando,


anclados en las hojas, en las paredes de cualquier muro


de graffiti escritas palabras y resonando por costumbre,


y aquel que se deje llevar a tragos como el buen vino,


apuesta los duros con tal de dejarse llevar,


apuesta hasta los sueños por querer parar un rato,


a contemplar un tintero y una pluma,


de inquietudes pespuntes en los folios…


Como una mosca se muere en la miel,


se quedó una naufraga tallada de antaño.


Más no era sirena, no era Afrodita,


Era más bien un pasajero tiempo,


venido de otra época por si en algún instante,


fuese advertida por sus ojos al mirar,


por una palabra, quizás un verso perdido.


Más dijo: os juro si aún se escriban versos,


en esa otra vida hallaré el mismo camino


anclado al tiempo olvido,


por reencontrar


y yacer entre mariposas ,


en la esbeltez del trigo...


PD. Gus.


Lo dejo otra vez. Es un poema o como quiera que sea. (Muy especial para mí).

María Gladys Estèvez.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Cuando me morí dulcemente.

 

Ya falta menos, dijo.


El sudor recorría su rostro hasta la comisura de los labios.

Entonces fue cuando los recuerdos se le acercaron con susurros, con una melodía hermosa. Y volvió a cerrar los ojos.

Ahora su pecho calmo. Los latidos del corazón como leves pisadas de aquellos gatitos en el jardín. Y la ventana invitando a la Luna acercarse al rostro.

¿Estará...


No, aún no.


Se vino una niña preciosa con la cara embarrada y una onza de chocolate en sus pequeñas manos. Un sauce, una bicicleta.

Los baifos en el corral mamando. Y mamá besando su carita.

Un suspiro llegó de tierras lejanas y se coló por entre las cortinas y llegó a sus labios.


Y ahora?.


No.


Pero si, ya se había ido. Con la paz que deseó.


María. Año 1988. 






 

Ballade pour Sophie

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Se habían despedido el mismo día en que se encontraron, solo que, ninguno de ellos lo sabría hasta pasado unos años, en que, l...