Aplausos


Nada más alentador que un aplauso. Pero cuando se repiten por compromiso la vanidad de aquell@s que los reciben se convierte en un monstruo devastador.


María Gladys Estévez.

sábado, 21 de enero de 2023

Pavo al horno.

 


 La ciudad oscura por el manto de la noche se ve desde lo alto, hay luces que brillan en varias direcciones, esas, son las de los abetos iluminados por la Navidad, por los ojos de los niños y por aquellos que dicen que el amor aparece en Navidad. Ese señor dice que no es amigo de esta celebración, que odia los renos, los abetos adornados como si fueran estrellas, o también a los Reyes Magos en enero. Engulle en la mesa rodeado de otras bocas, quizás no es feliz , quizás lo fue , ayer.

viernes, 2 de diciembre de 2022

Y si por algún capricho.

 Y si por algún capricho


del destino

de vuestra presencia

Fuera yo premiada

Os juro, a vuestros brazos

Sin dudarlo...


María Gladys Estèvez.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Guisantes y alcachofas

 



Mientras duró la cena no hice más que mirar los colores que llenaban el cuenco, sonreí porque el tiempo volvió atrás durante esos minutos. Giró  un torbellino en mi cabeza y otra vez estaba ahí la pequeña niña con churretes y cabellos desordenados; castaños, libres de trenzas o tirabuzones. Qué bien poder oler otra vez la hierba que se extendía en todo el prado; brotes con lanzas al cielo, muy verdes. Trigales oteando igual que los soldados haciendo la guardia en los cuarteles próximos a nuestro barrio; qué hermoso poder ver el ramo de perejil que adornaba el rincón del poyo; el potaje preparado en la mesa con mantel de flores y las pequeñas bocas eligiendo qué cucharilla coger; el gran lazo que mi madre llevaba en la parte de atrás de su mandil; a papá cuando llegaba con su chaqueta oliva con cuatro bolsillos. Llegó hasta el olor de la tierra cuando se empapaba de agua cristalina que, caía del cielo arrojada por una diosa que yo, imaginaba por aquel entonces. Todas las pisadas de mis hermanos recorriendo la casa; abro los ojos y todo ha pasado, el reloj verde con pinceladas amarillas no deja descansar sus manecillas, igual que el tiempo.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Un beso al Cielo.

 Un beso al Cielo.


Poder verte

ahí, y ahora

tan plácidamente dormido

tan tú, como tú

Te miro y te pienso

como cuando

en otros

tiempos

un muchacho guapo

de pillín la mirada


Poder verte

ahí y ahora

tan tú


Hermoso

de piel oliva

ojitos pintureros


Qué vacío dejas

y que dormidito estás


de flores rodeado

Asfodelos, lirios, jacintos, lilas


Qué bien verte

en ese sueño

perpetuo


No hay llantos, ni pañuelos


Hay una luz blanca y redonda


Hay un perfume de tí


todo tú


Qué bien verte en ese sueño perpetuo


PD. Volveremos a vernos. (Te quiero)


María Gladys Estèvez.

jueves, 24 de noviembre de 2022

Y sin embargo.


 Las amapolas

no son para 

el invierno?

dijo alguien

Pero no no es eso

es

la incertidumbre

¿Dónde ir a parar?

Al patio del colegio

al corre, corre, que te pillo

a la comba saltar


Y volver

volver

donde los recuerdos




miércoles, 23 de noviembre de 2022

A veces el encierro

 


La cocina olía diferente dependiendo de la hora, a Marta le gustaba el olor de los desayunos, el aroma se colaba por entre las puertas, y las habitaciones se llenaban de una fragancia especial: Bollos, café, mantequilla. La melaza se dejaba caer en las tostadas y los arándanos adornaban hasta casi los picos del mantel. Afirmaba el ama de llaves que el alboroto de muchachos y sus perros y sus gatos resultaba a esas horas un vendaval de aire agitándolo todo, incluso, si en el jardín se hubiera encontrado una goleta, ésta, se hubiera zarandeado igualmente, y su velamen volado por los aires.

Cada cual iría a sus tareas, los mas proclives a obedecer eran dos hermanos de piel clara y pelo rubio y Marta, una chica distraída y confusa desde el mismo día de su nacimiento. Pasaron demasiados años y en aquella casa situada enfrente de un lago, pero dividida por un gran muro cubierto de lechosas ramas entrecruzadas, solo quedaban los hermanos de piel clara, ya con el gesto murrio y demasiadas arrugas, y Marta, (Ya casi con el siglo en sus espaldas) tantas las arrugas de ellos tres, que podrían servir de abrigo en invierno; pero lo terrible de todo aquello es que el miedo de las criaturas durante su infancia, el poder de anular a las personitas desde chiquitas para obviar lo evidente, los azotes y las humillaciones por parte de las cuidadoras, no dejó que sus ojos no pudieran ver mas que esa pared cubierta de ramas, que creían atisbar desde sus ventanales, y tampoco, sus ojos ni sus oídos escucharon los barquichuelos desplazándose por entre las aguas y el chapoteo de las avanzadillas hasta llegar al otro extremo de la ciudad; por lo tanto se quedaron para siempre en sus habitaciones abrazando los días ilusorios de sus vidas y sus desayunos.


Y si te espero.


Y si te espero

a eso de la medianoche

cuando hay lágrimas

del cielo que penden

y si te espero

a eso de la medianoche

y si fueran esas lágrimas

una, uno beso de tus labios

Y si, yo, te espero

hasta que me libere

de cadenas

perpetuas 

hasta 

que

me reciba la libertad

Y si te espero a eso

de la medianoche

ronroneando

como las gatas

y si

te

espero



 

Ballade pour Sophie

Ballade pour Sophie

Se habían despedido el mismo día en que se encontraron, solo que, ninguno de ellos lo sabría hasta pasado unos años, en que, l...