Siempre

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domingo, 11 de mayo de 2014

Despedirse




Ahí estaba, con un placer inmenso en su rostro. La muchacha permitiría ahora que alguna lágrima se escapara; permitiría que descolgaran el lienzo de un caballero que había permanecido expuesto desde cierta altura. Sin duda un gesto significativo de amor por parte de la señora que ahora exponía su cuerpo tan plácidamente dormido.
Sin duda alguna habría permanecido durante años allí, en la pared. Ahora habría que  bajar el gran lienzo sepia, seguramente se iría junto con algunas ropas, junto con aquella enorme alfombra persa repleta de miles de pasos. ¿Alguien quiere café?...Susurros, susurros...
El rodete había desaparecido de su cabeza y el negro azabache del lacio y largo pelo, se extendía sobre el almohadón. Entonces la muchacha recordó  haberla visto más de una vez reconstruyendo aquel perfecto rodete, todas las mañanas de todos los días, y sonrió...

jueves, 8 de mayo de 2014

De regresar




Realmente no era tan penoso verla ahí; elevando su pecho y exhalando. No. Ora una pequeña angustia; ora un remanso de un tranquilo y acogedor lago. Ya no habría dolor: inhalar, exhalar...
No habrían lágrimas ni siquiera un compungido suspiro; no. Los pequeños rayos del sol se colaron con sus largos dedos; los pájaros seguirían anidando en el sauce; los bueyes en la huerta horadando la tierra, vertiendo semillas; la azules nubes; el caprichoso  arco iris; las largas horas de desvelo; ramos y ramos de jazmines; violetas; el tiovivo en el centro de un patio de loza; manojitos de cilantro para el guiso. Tal cual a sus quehaceres; tan cual en su debido andar...

miércoles, 7 de mayo de 2014

De luces y algunas sombras




Nada es lo único que se puede oír a éstas horas de la madrugada. Nada es el ulular del viento, que, altivo y atrevido ha soplado insuflando pulmones y, montañas y sus picos han sido sobrevolados; pinos y cipreses bamboleados,azotados... Nada es el vagar de aquí y allá, paso a paso pies descalzos... Nada, nada y nada es el silencio tan sobrecogedor; compunge, compunge...a un alma ya fenecida. Adagio, adagio... 
Nada es ese soplar agónico de bocas que se despiden... Nada es esa lengua de aire que se cuela por entre la túnica verde, que viste el cristal de la ventana...Nada es ese cristal de rubí que llevan los niños en su pecho... lloran, lloran su venida al mundo, lloran, lloran su venida, con ese cristal rubí, de los angelitos, de ellos, de los niños... Ora nada, ora todo. Silencio, silencio: Su pecho calmo, sus ojos cerrados...duerme, duerme, bello ópalo, duerme...,

lunes, 5 de mayo de 2014

Las horas muertas




Cada hoja de aquel árbol  cae y llora,  cae y llora... tristes horas, tristes. Hojarasca que alfombra un suelo y lo besa con tristes besos.¿ Cómo puede el fresno no dejar de llorar? Yo me suicido entre su mortecinas y secas hojarascas... me suicido una y mil veces. Yo soy ese fresno que grita en silencio, yo. Cae y llora, cae y llora...cada hoja. Me eximo de cualquier mole gris; de todo aquel camino cargado en mis hombros; me eximo entonces de toda culpa; de grotescas carcajadas; de no llegar a un templo, y pedir, pedir... ¿acaso es así como se exime de  los clavos que duelen en nuestro cuerpo? ¿del camino totalmente hedonista de mi humana persona?... Cada hoja de aquel árbol, de ese fresno, que soy yo...

sábado, 3 de mayo de 2014

Bajar la escalera con un sombrero de ala ancha,con plumas negras

Una puede bajar la escalinata y llegar hasta la sala, y todos podrían estar esperando para el encuentro; para discernir ésto o aquello.Si. Una podría seguir bajando peldaño a peldaño, tan serena y bien vestida; con verdadera ilusión de que, cuando pudiera llegar, seguramente todos sonreirían y el desayuno sería algo más que pan de nueces, algo más que café o té en teteras, aún caliente. Podrían saborear incluso un gran pastel de moras de la huerta; incluso leer la prensa y cada cual que opinara, cada cual con sus ideales.
Lo que mas puede herir, es que al terminar de bajar todos y cada uno de los peldaños, nadie habitara la sala, ningún desayuno; nada de prensa; todos los cuadros seguirían ahí, clavados en la blanca pared. Pero ellos, los cuadros nada podrían decir, nada podrían opinar lo que se hubiese publicado en la prensa. Nadie susurraría ni siquiera a espaldas de aquel o aquella; entonces la paz nunca se podrá conciliar con todo esto, no. La paz conlleva todo un aleteo de sonrisas, de clamor de voces opinando, arriesgando sus opiniones,; saboreando el pastel; sorbiendo té o café. No. No es el momento apropiado. No, no son aquellos días; es hoy, ahora, en todo el descomunal y puerco silencio...,

viernes, 2 de mayo de 2014

Cuando una primavera sucede a un invierno




Tendría que ocuparse de colocar todo en el guardarropa; seguramente habría de poner las cajitas pequeñas a un lado de las estanterías, de modo que la próxima vez que usara las bufandas estarían ahí, bien dobladas; en silencio, igual que todo lo demás que habría guardado.¿Habría sido tan crucial eso?, pensó.
Doblar y doblar abrigos, bufandas..., Seguramente el día anterior cuando contempló un mar inmenso de nubes tan blancas como las perlas; ese mar de nubes que parecía una capa de merengue avanzando lentamente hasta las faldas de un impresionante volcán todavía con la escarcha del invierno pasado en su cono, seguramente, eso perduraría en su memoria, en el tiempo que hubiese pasado pensando en eso; en todo el tiempo que hubiera transcurrido hasta fenecer..., entonces sería lo mismo que amar a los hijos; amar a sus descendientes y ellos todavía no sabrían lo importante que habría sido contemplar esa capa de merengue, tan blanco como las perlas; tan bello como amarlos,...

Ballade pour Sophie

Ballade pour Sophie

Se habían despedido el mismo día en que se encontraron, solo que, ninguno de ellos lo sabría hasta pasado unos años, en que, l...