Siempre
Siempre
miércoles, 4 de noviembre de 2026
Relatos y Otras Inquietudes: Desesperación
domingo, 1 de noviembre de 2026
Ayer.
Ayer una bandada de pájaros
dejaron ciega a la Luna,
y los nenúfares en el lago
y los juncos, se durmieron
para siempre.
Ayer una bandada de pájaros
dejaron huellas, dentro, en mi corazón,
y los recuerdos volvieron,
lapidando lágrimas.
Ayer prometí mi ausencia
mi tan querida y amada ausencia,
¿Dónde se esconde lo que fui?.
sábado, 10 de octubre de 2026
Una vez Fridonia.
martes, 25 de agosto de 2026
Relatos y Otras Inquietudes: La biblioteca de los sueños perdidos
jueves, 30 de julio de 2026
Instinto.
miércoles, 29 de julio de 2026
Relatos y Otras Inquietudes: El río que recordaba los nombres
martes, 28 de julio de 2026
Relatos y Otras Inquietudes: Los guardianes del bosque olvidado
lunes, 27 de julio de 2026
Relatos y Otras Inquietudes: El nacimiento del primer dragón
viernes, 24 de julio de 2026
Relatos y Otras Inquietudes: El amanecer de los elfos
sábado, 28 de marzo de 2026
Altos vuelos no tan altos.
domingo, 1 de marzo de 2026
Relatos y Otras Inquietudes: La Llama de Lúmbria-1
domingo, 1 de febrero de 2026
Cómo si hubiera sido.
Yo no hago mas que recordar-te,
en el siglo entero de ayer...Bajo la luz y la sombra de mi silueta, tú,
eres un pasado que no estabas y eres un presente,
de esos de ahora, de esos de morderse los labios.
Eres un consuelo y desconsuelo por no serte para ti.
domingo, 20 de julio de 2025
De mis noches
Llegué a casa a media noche, los gatos paseaban por el tejado y los mirlos se acurrucan en las ramas del drago, y el algún cardón...
Un punta pies y la puerta ya estaba cerrada. Pero aunque ya me había deshecho de esos malditos y preciosos tacones, aún quedaba la falda de tubo y la blusa con lazada, y las medias. Y las ganas locas de una ducha caliente, una ducha de esas que acarician cada centímetro de la piel y se hace un río que lame el rostro, y casi fustiga la cintura, la espalda, los muslos y más.
Borracha de todo me vine, me vine con las ganas de alguien que no quiere desaprovechar siquiera un instante de loca vida, de parlotear esto o aquello. Una copa, otra, una mirada, otra. Un gesto...
Me senté y las medias se deslizaron como cuando las gotas del rocío recorren la hoja, verde, húmeda acariciando, y cayendo al suelo, hasta posarse en la baldosa perlada de cuadros negros...
Recogí mi pelo con algunas horquillas, luego bajé la cremallera de la falda, veinte centímetros de cremallera roja: se quedó en el diván llena de lentejuelas, unas blancas, otras negras. Abrí las piernas y bostecé, el cansancio ya me podía, igual que me podían las copas, el humo, el ruido, la música de aquel saxo y sus labios, gruesos, y su mueca provocativa, qué manera de hacer música, más que música diría yo.
Quise terminar de desnudarme, tenía ganas de dormir, de relajarme, el corazón aún palpitaba, inquieto.
Casi me arranqué la blusa, salió volando por la habitación y graciosamente quedó en la esquina de la ventana, me pareció una bandera ondeando. Me hizo gracia, sonreí. Pero el hipo me provocó una tos absurda, tomé agua.
Luego me tumbé en el diván, qué gusto! Qué paz!... descolgué una pierna, y la otra, en lo alto del sillón. Volví a bostezar. Un mosquito revoloteó y se pegó en uno de mis pechos, me picó, !dios si me picó! Pero le di tos tortas y fue peor , porque me la pillé de lleno, y grité, tanto que la luz de la ventana de al lado se encendió, la cortina estaba echada y pude verlo, al vecino, sonriente, lascivo, con una mueca en sus labios para nada despreciable...
miércoles, 22 de enero de 2025
lunes, 20 de enero de 2025
martes, 7 de enero de 2025
Deletreame
Podría ser selectiva pero no es el caso. Yo me he ungido de ti con un Suntory entre mis piernas hasta que decidas. De modo que tienes el camino solo para ti. Me puedes encontrar en el tejado; columpiándome entre nubes, o en el mismo infierno. Deletréame, bebe, languidece. Hazme un murmullo o la reina del Olimpo, pero hazlo. A golpe de ese jarabe tuyo que se derrama entre mis piernas que tiemblan al verte venir apurando el whisky, lamiendo heridas; hazme volver al dorado.
sábado, 28 de diciembre de 2024
sábado, 14 de diciembre de 2024
Del arrabal a la Luna
sábado, 30 de noviembre de 2024
Las tardes.
En la azotea tenía plantados preciosos geranios. Si sobraba algún espacio, menta y perejil.
La luz del sol por la ventana al mediodía se reflejaba en el techo; me quedaba despierta contemplando el carrusel de luces recorriendo la habitación medio en penumbra.
Los martes, y miércoles el pastor visitaba la casa, y la oración culmina las tardes.
No hay día en que no recuerde aquel entrañable hogar. Cierro los ojos, y contemplo la cajita donde sigue su sonrisa.
lunes, 18 de noviembre de 2024
Mar en calma.
El constante goteo del grifo, el gorrión que se adentra por la ventana haciendo que el entablillado de la cortina se bambolee, hizo que despertara de un sueño emborronado, como cuando alguien se arrepiente y con un trapo hace desaparecer lo que quizás era algo bello.
Los interminables días en que parecía que la lepra se había instaurado en ellos, provocaron que esos dos días estuviera en su habitación, dormida, soñando: aquel mirlo y los dulces días de infancia en el prado con un sauce en medio. Los envidiables dulces por navidad.
Los besos y la protección en aquel hogar amable de olores inolvidables, el tic, tac del reloj de cuco, los pasos de mamá en la azotea con el mimbre de la ropa, que al deslizarse parecía música de dioses.
De modo que el goteo seguía y el gorrión estaba en la lacena.
Sonrió al verlo y dio dos pasos por si podía cogerlo en sus manos.
El panzón se dejó y las miradas se cruzaron. Un momento glorioso.
Tomó café y él las migas de pan, que aún se repartían sobre el hule.
¿De dónde vienes?, dijo.
De aquellas montañas donde la fronda, respondió.
-Pero eres muy chiquito para volar durante tanto rato-
Soy un Principe que ha venido para ayudarte-
Oh, pero qué hablas me mientes?.
No, dijo.
¿Cómo sabes que necesito ayuda?.
-Los Príncipes sabemos todo-
Pero los Príncipes reinan-
Yo, no.
Ya te dije que quiero ayudarte, no reinar-
Se giró porque el goteo era incesante y le molestaba mucho. (la medicación ayudaba, pero no tanto).
“La oscura espera.
De gotas incesantes
resbalando por entre
los pliegues de la piel.
…………...
Y cómo suena tu nombre
detrás de aquel océano,
como si de rugido de volcán
como si de relámpagos,
como si de huracanes.
¿Para qué espero si no vienes?
Los días se esfuman
bajo el tremar del volcán.
………………………………..
Y se volvió para seguir hablando con el panzon.
Pero no estaba.
El incesante goteo: chuiks, chuiks.
Regresó a los sueños: me gusta así, dijo la niña.(gofio con leche).
El columpio en el sauce, las golondrinas revoloteando en aquel cielo limpio, azul, de ocre al atardecer.
El olor a café recién tostado, las placenteras tardes en el terrazo con los primos, los hermanos.
El columpio que la llevaba al cielo, una y, otra vez.
Pero nunca se despertó.
Ballade pour Sophie
Ballade pour Sophie
Se habían despedido el mismo día en que se encontraron, solo que, ninguno de ellos lo sabría hasta pasado unos años, en que, l...


