sábado, 23 de noviembre de 2013

Un día con sabor a pastel de moras

Como quiera que sea hoy no ha sido diferente de los demás días; aunque el rumbo fue otro, otras calles, otras avenidas. Una bella exposición de lienzos al óleo mantuvo inducido mi pensamiento, todos los mares que observé rugían con unas olas salvajes, con un cielo limpio y azul, o con un cielo ocre y un mar gris.
Los pasos crujían en las escaleras del segundo piso hasta casi llenar la sala, todas la miradas se concentraban en diferentes puntos, buscando la profundidad, los colores. Unos guantes blancos se quedaron en la banqueta del centro, la señora se los había quitado  queriendo tocar con la punta de los dedos una ola que se venía a ella; alguien dijo: Imposible. Había un ramillete de lluvia en la plaza y al caer en ella, resultaba igual que un chapoteo de peces.Un mastín paseaba a la mujer y los autos hoy   paseaban, es sábado. El sol nació con luz blanca y por las rendijas de las ramas se filtraba como lanzas brillantes, dejando motitas en el suelo.Los gestos no gruñones, los ojos serenos, la sonrisa no fingida. Pasos, pasos de sábado.

En todos lados cuecen habas

¿Pero qué me pregunta usted?, me dijo la anciana, con una cachimba enorme en una esquina de la boca, que al mismo tiempo chorreaba ba...