martes, 26 de noviembre de 2013

Trigo y besos

Un claro enorme de mediodía y las espigas de un lado y de otro del huerto brillan igual que el oro. Estrecha vereda pisoteada por largos años y por miles de pasos a una dirección o al sentido contrario, hay cigarras escondidas que chirrían y chirrían. La mano oliva cobija la mano pequeña de blanca piel. Desaparecen por la travesía, con historias de antaño, con besos, con risas...

Izac García

Izac García frente al mar, pensaba que las olas eran como colas de caballo: olas rubias, olas negras, olas pelirrojas... De modo que tod...