viernes, 8 de noviembre de 2013

Melancolía




A las seis la campana grande  vocea y las tórtolas alzan un vuelo estrepitoso. Los dulces adornados con merengue de colores se exhiben detrás de la cristalera y las pequeñas lenguas recorren el vidrio, frío. Una fuente llueve muchas perlas, caen estrellándose en la poza y rebotan al aire con sus vestidos de nácar;  hay un violín, y el joven le sostiene y acaricia sus cuerdas y un poema se libera. Un sauce cobija un paseo adornado de hojas verdes y de lilas, y a una banca de madera; un muchacho toma asiento y lee todas las letras que lleva en su mano y se duerme en algunas de las páginas  donde dice: Más allá de las estrellas.  Hace un rato apareció en el cielo unas pinceladas de varios colores para luego difuminarse al comenzar la negrura del día; las chimeneas lanzan velos grises que desaparecen por la brisa y la capa acerada encierra igual que una cúpula gigante las casas y el parque. El silencio se expande y acapara todas las horas hasta que la luz brota desde el horizonte, y avanza igual que una ola inmensa anegándolo todo.



Se habre el telón

Se abre el telón El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario...