Seguidores

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Olvidos







Esos negros ojos, ese pelo negro. Ella viene tan recta como siempre, tan niña. Le gusta la puerta abierta y se escapa por el camino largo. Sonríe porque ha visto una vez más la gran roca vestida de lluvia olorosa y las flores silvestres brillan igual que las chispas del sol. Todos sus pasos son regueros de olvidos,  igual que una canasta vacía,  sin naranjas.
Cuando la luz emerge a primera hora de la mañana, ella se mira al espejo y dice: Hola.
Ella desayuna melaza, pastas; pero su boca y su lengua están dormidas profundamente,
Le gusta la puerta abierta y se escapa por el camino, largo.


Eres música cuando te miro, cuando tú no percibes que te miro. Eres la sangre que corre en mis venas, cuando tú no sabes que lo pienso...