lunes, 24 de abril de 2017

Se abre el telón


Se abre el telón

El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario, no solo te comen los nervios una sola vez, no, no, no. Todas la veces que tengas que salir e interpretar, dar vida a un personaje, cantar, gesticular..
Afortunadamente aquel bichito que te comía las entrañas desaparece, se esfuma igual que el humo de un cigarrillo. Unas horas antes ha habido un pequeño ensayo, eso apacigua algo el momento en que te ofreces en cuerpo y alma para que el personaje que llevas dentro resurja y tú, te quedas a un lado, en silencio. Pero antes de eso hay que vestirlo, hay que maquillarlo, hay que darle vida, eso es algo maravilloso. Una vez que hayas dispuesto a tu personaje, te miras al espejo y créanme señores y señoras, que quien sonríe o llora en esos momentos, ya no soy yo, no, es ella, o él : Una dama arrogante; una señora misteriosa que proviene de los bajos fondos, o del más allá. El caso es que pasas a un segundo plano, porque tu personaje tiene, si se lo propone, alas para volar. Una vez, una jueza me guiñó el ojo, si, si a mi. Estuve sin poder pestañear unos segundos, porque allí, el espejo, estaba ella, guiñándome un ojo con un desparpajo impresionante…¿Soy yo?, Me dije. Soy yo, me dijo la jueza, seria, y al mismo tiempo con cierto descaro.

¿Le he hablado del camerino?, no creo que no.. pues el camerino es el refugio de los actores, de los cantantes, de los mimos, etc..
Es un cálido lugar en el que una se siente acogida, protegida. La bolsa en el suelo, y en las perchas: las capas, los tirantes enormes; los sombreros; el vestido de lentejuelas; el habito; la toga y demás vestuarios...que desean tu cuerpo, desean tus ojos, tu voz , tus manos, tus piernas, toda tu piel; pero ¡oh! el camerino, en cierto modo, parece como si una estuviera en casa, tomando un café, mientras prepara los accesorios , con delicadeza, con mimo. El atrezo está dispuesto entonces…
¿Quieren escuchar la historia de Nora? Nora no era yo, era ella, Nora; una vez que la vestí, y, una vez que la maquillé mirándome a la cara frente al espejo.
Hace un tiempo tuve que crearla a ella, a esa señora que moría en los brazos de un caballero: La escena fue poco motivadora diría yo. Pero si fue expectante, y algo aterradora. Voy a tratar de recordar al personaje: No era enjuta, para nada, no tenía el pelo largo, no fumaba; eso si, era el animal más bello del mundo. Pero no era Julieta, ni era Lady Macbeth, era ¡Nora! Si, era ella, la mujer que en su castillo, en el sótano, guardaba miles y miles de cabezas humanas, cabezas con pelo, sin pelo, y calaveras con las cuencas de los ojos como cuevas roídas por el tiempo, o por las ratas. Su siniestro castillo se hallaba en lo profundo del mar y no en una colina, ¿Curioso, no? Pero así es el mundo de la magia del teatro. Me encantan los guionistas, los que se atreven con casi todo, son personas venidas de otro mundo, o eso pienso yo, claro…
Nora desbastó una ciudad entera de cabezas. Todas las cabezas de todos los señores: Las cabezas de los panaderos, las cabezas de los abogados, de los que gestionaban la política de aquella preciosa ciudad, y un sinfín número de personas dedicadas a sus menesteres…
He de reconocer que fue un papel impresionante. Tuvieron que pasar unos días para poder convencerme a mi misma que Nora era ella. De modo que, un día un caballero le quitó la vida, pero antes la sedujo, y cuando ya la tenía en sus brazos le clavó un puñal justo en el corazón, se lo partió en cuatro mitades, pero el infortunado caballero, aún en el mismo acto de hendir el puñal, ya se hallaba desprovisto de su preciosa cabeza; !qué brillante era Nora¡ qué inteligencia la suya de asesina. Él también murió, claro está...


viernes, 21 de abril de 2017





Regresó.. mi vida, mi alma,

por esa puerta entró mi hijo, de mis entrañas...

te quiero, te quiero, te quiero, le dije: abrumador pensamiento, Te dejé nacer, me dejaste ser madre de ti..

con los ojos, mis ojos, de niño rubio pelo dorado,

Regresó mi vida... mi alma...

Mi niño está aquí, en casa, otra vez...

Te amamanté, te quise sin tú nacer, te quise ya, te quiero siempre...

Mi niño está aquí, en casa, otra vez...

Un hombre, un niño..

miércoles, 5 de abril de 2017

Momento mágico



Dicen que cada cual ha de descubrir su momento mágico. Dicen, dicen, y dicen bien, porque a mi lo que en realidad me gusta, es dejarme ir a cualquier sitio, dejarme caer y romperme los huesos, y ser un diamante rojo, o una inmensa mariposa blanca y sonriente, y feliz , feliz, del todo...
No me gusta hablar de la magia como el poder de destruir, de avasallar, de someter, adoctrinar a un mundo entero. El poder negativo de la magia lo dejamos para otro día. Por cierto, acabo de acordarme de Merlín que, según la leyenda, fue engendrado por un demonio y por una monja. ¿Menuda mezcla no? A saber cómo emplearía su magia el hombre, ¿no les parece?

Me gustaría charlar con alguien, por ejemplo, hoy, que es un día propicio para ello, no solo por el buen tiempo:" Un sol espléndido que asoma travieso tostando las narices de cada cual"; me gustaría una de esas largas tertulias, de esas que, al fin y al cabo, son las que, en mi opinión, pueda caber la dichosa magia, y es que cuando hablamos de esto o aquello disfrutando de alguna copa, o porqué no, simplemente de un agua como ahora se denomina, un agua con limón. En esos momentos lo que quiero es morirme de risa, yo lo que quiero es llevar una pamela roja, y volverme loca por la vida.

Quiero llorar también por la cruel vida, por mis malos momentos, si, si, eso llorar… llorar alto para ser escuchada. Porque eso de llorar en silencio es de cobardes, aunque se empeñen en decir lo contrario: “La valentía de una persona es llorar en silencio, es enjugar las lágrimas, tener una aparente calma ante las adversidades” De eso nada. Yo quiero patalear, quiero estar una semana en la selva y danzar de un lado a otro agarrada a una liana, y tener como mejor amigo a un simio… Quiero vagar en un antro rodeada de canallas, sorber el mejor whisky, ese que hace que se ponga roja la garganta, un buen whisky seco, sin más. Que me tengan que echar de allí, aunque se me olviden los tacones, aunque las medias estén rotas,magulladas por el deseo…

Yo lo que quiero es amar a Van Morrison, que sus tragos sean los míos también. Llevarme una escalera y visitar a Janis Joplin, y besarla, y abrazarme a ella, como si fuera yo, o ella, yo. Y bajar juntas al infierno y quemarnos de tanto pecado, de tanto derroche… de bajar otra planta más, y enredarnos entre la raíces más bonitas, las que llevan toda la melaza de la vida dentro…
Quiero se culpable de ser loca, porque si, porque ya son bastantes los que se han sentido culpable por nada, yo quiero ser culpable de fumar porros, de ahogarme en los jugos de un amante. Quiero morir mil veces, porque es tan revolucionaria la forma que he elegido de vivir, que siquiera tiene barreras.. y es que la vida es revolución, la vida es eso que te quema por dentro, la vida es una preciosa putada...


Ayer me soporté bien. Anduve en la madrugada, como cuando una se escapa del cuerpo mientras duerme. Me soporté toda la noche, sopor...