lunes, 11 de noviembre de 2013

Rainbow

Preparó el bastidor dejándolo al lado del ojo de buey. De pie frente al espejo comenzó con unos trazos conmemorando la dulzura de un rostro feliz, de unos ojos brillantes llenos de sueños. El rojo carmesí surcó el lienzo dejando un aspecto demacrado, con una lluvia de lágrimas. El negro cubrió la cuenca de sus ojos. Prefirió verse sentada en una silla, vacía.

Se habre el telón

Se abre el telón El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario...