martes, 22 de abril de 2014

El té de las cinco



Casi siempre hay algún silbato que avisa: El de la tetera; el del policía de esa avenida organizando el tráfico; el silbato del maestro para ordenar la fila de chiquillos. Lo que en realidad queremos en muchas ocasiones es que deje de sonar para no tener que despertar; porque durante el sueño nada tiene que pasar, nada ha de organizarse.

Hace tanto que voy muriendo..  En cada suspiro... muero.. En un nuevo día.. muero.. Muero cuando río, cuando lloro.. Hace tanto, tanto qu...