viernes, 25 de abril de 2014

Nocturne F Sharp minor, op 48



Se oculta la luna igual que alguien apaga la luz de un farolillo; las caricias de las pequeñas e insondables olas de la noche lamen los pies que, descansan, justo ahí, en la orilla. Indelebles, los hibiscos, duermen en los parterres; parecieran preciosos sombrerillos en las cabezas de las señoras, o quizás un bello bosquecillo adornando la fachada de la pequeña casa. Entonces nada puede alterar éste momento, nada habrá que haga añicos los sombrerillos, ni los hibiscos, ni un rasguño en la espuma de esas pequeñas olas. No habrá ningún vendaval que arrase. Todo es tan bello, tan sublime...Nada se puede destruir cuando un soplo del cielo lanza bellos colores irisados y crea un lienzo tan hermoso...,

En todos lados cuecen habas

¿Pero qué me pregunta usted?, me dijo la anciana, con una cachimba enorme en una esquina de la boca, que al mismo tiempo chorreaba ba...