miércoles, 23 de abril de 2014

Guiso de cordero y un ramo de lilas



Pareciera que al fin hubiese encontrado el lugar ideal; el perfecto tejer de las horas. Pareciera haber realizado todo lo que por aquellos años se había propuesto. Dignamente las horas en la cocina preparando cordero; dignamente en el jardín cortando lilas para aquel bello jarrón pintado a mano, obtenido en una subasta y con gran satisfacción había ocupado un lugar importante en el salón de la casa (en la encimera de la vieja chimenea)ora esperando las sinceras felicitaciones por los alimentos, ora aspirando el oloroso perfume. 
En resumen, habría cierta contradicción cuando paseaba por la avenida llena de palmeras y algún drago; habría cierta inquietud ¿Demasiado benevolente?, se dijo. Hubiera escapado por la puerta de atrás, pero esa puerta no era la adecuada, luego entonces: Los guisos, las lilas...,



Ayer me soporté bien. Anduve en la madrugada, como cuando una se escapa del cuerpo mientras duerme. Me soporté toda la noche, sopor...