sábado, 12 de abril de 2014

Entre lágrimas y sonrisas

Aquel árbol contenía entre sus frondosos tallos innumerables hojas, cuya hilaridad crecía y crecía en el avance de la tarde. Los pájaros campaban a sus anchas saltando con verdadera presteza de rama en rama, y todos y cada uno de ellos piaban y piaban con el alboroto de los jóvenes y con las risas de las personas que desean ser felices.Todo ello se veía desde la ventana de aquella señora. Pasaba largo tiempo contemplando esa imagen imperecedera; esa imagen que tanto le gustaba y que jamás se diluiría, siempre que ella se empecinara en recordarla con el mismo alboroto e inquietud de aquellos pajarillos...,

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...