jueves, 20 de marzo de 2014

Un tapiz de sueños

Cada tic tac del reloj de la pared, cada uno de esos tic tac, son pasos de tiempo que acompasan mientras vislumbro alguna idea; algo para tener en cuenta después del agitado día donde tantos pasos de ida y vuelta se han quedado sobre el asfalto, o sobre calzadas; en el tapiz que cubre el suelo de una casa. No es tan complicado pensar que los que se quedan en el tapiz son los pasos descalzos deslizándose, buscando el alivio y en cierto modo la leve caricia. La plateada luna es un gran farol que pende del alfombrado cielo de estrellas; atrevida osa entrar porque es poderosa su influencia; por eso se expande la luz blanca y todo se torna alado. Es igual que dormitar en el cielo. Merece la pena dejar que el sueño habite pronto y culmine sellando los ojos; dejarse ir por la benevolencia de Venus; dormir, dormir. Tapiz de sueños. 

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...