sábado, 15 de marzo de 2014

Dulces de anís




La hubiera tomado de la mano otra vez, ella, con uno de sus bolsillos repletos de anís dulce; si no hubiera desaparecido el camino, si aún la larga tajea y las huertas a ambos lados existieran. Los ramos de culandrillo; las espigas de trigo; la charca, todo se sumergió bajo tierra con una gran palada. 

De los casos de la vida

Una rémora parecía, a cada paso que daba, la rémora seguía ahí, viviendo de ella, alimentándose de ella, de sus pertenencias, aho...