viernes, 7 de marzo de 2014

Llover dentro

El que haya un par de zapatos al lado de los pedales del piano; y un ropero de vestidos; una sopa de verduras cociéndose, y todo parezca un cálido hogar no siempre es cierto. Se puede sentir en éste caso el frío de una calle de adoquines regada de esa lluvia fina, que cae sobre nuestras cabezas, aún debajo de un techo más o menos adornado.

Se habre el telón

Se abre el telón El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario...