martes, 8 de octubre de 2013

Réquiem




Dejé la cámara en el suelo, preferí no hacer fotos; cubrí  su cuerpo con la cazadora que se anclaba a mi cintura. Sus grandes ojos verdes me miraron con una belleza indescriptible. La media luna asomaba tímida. El bombardeo cesó y cuando volví la cabeza para acomodarlo entre mis brazos, pude ver las estrellas reflejadas en su pupila, dormida.

¿Quién salva a los poetas?, a las personas que quieren dejar letras en cualquier rincón, en un folio, en una pared, en el tronco de...