domingo, 27 de octubre de 2013

Agua de lilas

Recorre las baldosas amarillas con ardornos; tic tac dice un reloj de un ojo enorme y un péndulo que se balancea  igual que un columpio. Una trenza negra se acomoda y recorre la piel morena y besa la cintura y ella ríe porque falta poco para llegar al último trecho, porque está él, inmortal con un rostro sepia, con una sonrisa que parece un piélago...

La travesía

Éramos unos cien muchachos los que emprendimos el viaje aquella mañana de julio, y aunque llegamos a salvo a puerto después de do...