miércoles, 23 de octubre de 2013

Paseo

Ella miró el océano que llegaba hasta la balaustrada. Estaba a salvo, porque aquella mano grande cobijaba con ternura la suya. Ni el rugir de la olas con sus lenguas que azotaban, ni las campanadas replicando podían soliviantar su corazón...

Hace tanto que voy muriendo..  En cada suspiro... muero.. En un nuevo día.. muero.. Muero cuando río, cuando lloro.. Hace tanto, tanto qu...