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martes, 16 de diciembre de 2014

Las casas que habité hubieron de tener muros de papel y dejarse entrever las muchas historias en el jardín o junto a la fuentecilla y por la vereda y los parterres repletos de geranios que allí se vivieron, pero fue tan correctamente indiscreta la gloriosa y honorable familia, que por más que intento recordar un detalle aquí o allá, seguramente alguno se ha quedado tapiado, y es que es tan terrible nublar los días felices, tanto, como querer ocultar esa luna gigantesca acomodada encima de nuestras cabezas…,

Eres música cuando te miro, cuando tú no percibes que te miro. Eres la sangre que corre en mis venas, cuando tú no sabes que lo pienso...