lunes, 22 de diciembre de 2014

Y sin embargo los coches parecieran devorar las anchas avenidas y cercan los jardines, casi, dijo. Cierto es, pero aún así de ese modo, las miríadas de estorninos y el griterío de los chiquillos cuando salen de sus clases hacen que , ese papel celofán gris, se torne de un color naranja tornasolado: La vida, pues.

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...