miércoles, 25 de diciembre de 2013

Sopla Nochebuena

Ojalá hubiera sido el último de la fila, no, no lo es; aún siguen  llegando y bordean toda la calle, desde la fuente iluminada por cristales del sol, hasta la plaza. Aquella joven mujer lleva de la mano dos críos a un lado y otro de su abrigo. El señor con sombrero baja la cabeza y espera la misma bolsa, con pollo y ciruelas. Hombres, mujeres, niños son los transeúntes que a éstas horas llenan de voces con frío la avenida.

De los casos de la vida

Una rémora parecía, a cada paso que daba, la rémora seguía ahí, viviendo de ella, alimentándose de ella, de sus pertenencias, aho...