domingo, 15 de diciembre de 2013

O también recuerdos

La puerta lleva cristales opacos, nada se ve desde fuera, sólo sombras que deambulan dentro de la habitación. Desde dentro se ve igual que un huerto de espigas doradas por el reflejo del sol. La pared que lleva el lienzo brilla, pero durante la noche alguien  cubre con una capa negra todo; pero hay una pequeña lamparilla que  lanza destellos y son pequeñas chispas que rebotan en el techo, y, bajan. Hay dos lechos vestidos de blanco, hay dos mujeres. Los ojos verdes de una se sumergen en un pozo lleno de recuerdos y, los ojos negros de la otra, a veces sonríen, seguramente la pared que lleva el lienzo la hace feliz. Todo permanece pero en la memoria. La habitación ha dormido profundamente desde entonces.

En todos lados cuecen habas

¿Pero qué me pregunta usted?, me dijo la anciana, con una cachimba enorme en una esquina de la boca, que al mismo tiempo chorreaba ba...