miércoles, 7 de mayo de 2014

De luces y algunas sombras




Nada es lo único que se puede oír a éstas horas de la madrugada. Nada es el ulular del viento, que, altivo y atrevido ha soplado insuflando pulmones y, montañas y sus picos han sido sobrevolados; pinos y cipreses bamboleados,azotados... Nada es el vagar de aquí y allá, paso a paso pies descalzos... Nada, nada y nada es el silencio tan sobrecogedor; compunge, compunge...a un alma ya fenecida. Adagio, adagio... 
Nada es ese soplar agónico de bocas que se despiden... Nada es esa lengua de aire que se cuela por entre la túnica verde, que viste el cristal de la ventana...Nada es ese cristal de rubí que llevan los niños en su pecho... lloran, lloran su venida al mundo, lloran, lloran su venida, con ese cristal rubí, de los angelitos, de ellos, de los niños... Ora nada, ora todo. Silencio, silencio: Su pecho calmo, sus ojos cerrados...duerme, duerme, bello ópalo, duerme...,

Se habre el telón

Se abre el telón El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario...