sábado, 3 de mayo de 2014

Bajar la escalera con un sombrero de ala ancha,con plumas negras

Una puede bajar la escalinata y llegar hasta la sala, y todos podrían estar esperando para el encuentro; para discernir ésto o aquello.Si. Una podría seguir bajando peldaño a peldaño, tan serena y bien vestida; con verdadera ilusión de que, cuando pudiera llegar, seguramente todos sonreirían y el desayuno sería algo más que pan de nueces, algo más que café o té en teteras, aún caliente. Podrían saborear incluso un gran pastel de moras de la huerta; incluso leer la prensa y cada cual que opinara, cada cual con sus ideales.
Lo que mas puede herir, es que al terminar de bajar todos y cada uno de los peldaños, nadie habitara la sala, ningún desayuno; nada de prensa; todos los cuadros seguirían ahí, clavados en la blanca pared. Pero ellos, los cuadros nada podrían decir, nada podrían opinar lo que se hubiese publicado en la prensa. Nadie susurraría ni siquiera a espaldas de aquel o aquella; entonces la paz nunca se podrá conciliar con todo esto, no. La paz conlleva todo un aleteo de sonrisas, de clamor de voces opinando, arriesgando sus opiniones,; saboreando el pastel; sorbiendo té o café. No. No es el momento apropiado. No, no son aquellos días; es hoy, ahora, en todo el descomunal y puerco silencio...,

Se habre el telón

Se abre el telón El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario...