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viernes, 24 de enero de 2014

Viernes, veinticuatro de enero del año dos mil catorce

Las lamparillas se han quedado sin luz, y la fuente, con el frío, se ha congelado. Los mirlos han huido; los pajarillos que ayer trinaban en cada brazo de cada árbol, se han alejado de ésta perspectiva, que es hoy.Ese espejo no dice nada,  como las palabras, que ayer giraban igual que un torbellino y,  han quedado dentro de cada una de las bocas que están llenas de pespuntes. El graznar de aquel cuervo  se hizo premonitorio en algunos de nuestros sueños, porque hubieron días que el patio fue una bella jungla con cada uno de los colores; con todas las risas y los días de soles fueron canciones de algún arrorró. Un crepúsculo abraza la tarde y aprieta los corazones; desgaja cada beso, cada pequeña raíz...

Eres música cuando te miro, cuando tú no percibes que te miro. Eres la sangre que corre en mis venas, cuando tú no sabes que lo pienso...