jueves, 9 de enero de 2014

Donde un mar puede ser un sueño

Parecía  que sonreía cuando se la veía entre geranios o, cuando miraba buscando un mar inexistente. Luego un camino de barro cubría sus pies y de la mano de la pequeña Olivia que  dirigía sus pasos, llegaban al océano de sueños cada tarde y tomaban asiento en el borde de la roca. 

Se habre el telón

Se abre el telón El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario...