viernes, 10 de enero de 2014

De aquellos momentos antes

Todas las prendas adquirían un tono diferente a medida que las horas de la mañana se sucedían, una, detrás de la otra. Las abotonadas camisas blancas, las sábanas con puntillas bordadas, el mantel de la cena. Cada mirlo en una rama, cada gorrión en los picos del sauce. Ella luce perlas cuando sonríe, cuando le ve llegar y los azules ojos de él, vivos, narran una historia, cada día...

Me hablo

No me gustan los olivos no me dicen nada.. Escucha niña viejita, que ayer fuiste mayor,  quedate atenta al discurrir de esas hojas aba...