martes, 4 de agosto de 2015

Yo estoy al lado de esas personas que hablan alto y gesticulan mucho en silencio; una sorprendente cascada de palabras, de expresiones que crecen en el interior, y cabalgan a lomos de conexiones neuronales. Un grito, otro grito, enarbolar un bandera de miles de kilómetros de neurotransmisores; yo quiero sentir la toxicidad que produce el humo de miles de lenguas replicando al unísono. A la demagogia la dejo atrás, muy lejos, entonces crezco y mis raíces son fuertes, yo las veo apiladas al margen del río mío, el que nace dentro, caudaloso, influyente, con prestancia. Chirría en mis oídos la parquedad de todo, son falsas columnas que no pueden soportar siquiera lo nimio; derroche, derroche eso quiero, ensuciar mi cuerpo de un amante...

Ayer me soporté bien. Anduve en la madrugada, como cuando una se escapa del cuerpo mientras duerme. Me soporté toda la noche, sopor...