viernes, 28 de agosto de 2015



Una no puede tapar sus ojos y girar la cabeza a un lado cuando hay tanta inclemencia que ver entre los folios de un semanario, pura desgracia nada más. Aún con el cuerpo trasnochado por los placeres de la vida, imposible no sentir.

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...