viernes, 28 de agosto de 2015



Una no puede tapar sus ojos y girar la cabeza a un lado cuando hay tanta inclemencia que ver entre los folios de un semanario, pura desgracia nada más. Aún con el cuerpo trasnochado por los placeres de la vida, imposible no sentir.

La travesía

Éramos unos cien muchachos los que emprendimos el viaje aquella mañana de julio, y aunque llegamos a salvo a puerto después de do...