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viernes, 28 de agosto de 2015



Una no puede tapar sus ojos y girar la cabeza a un lado cuando hay tanta inclemencia que ver entre los folios de un semanario, pura desgracia nada más. Aún con el cuerpo trasnochado por los placeres de la vida, imposible no sentir.

Aún en el desastre que causa un bombardeo en una ciudad matando personas, quemando casas, destripando ilusiones, aún con tanto dolor, pue...