viernes, 28 de agosto de 2015



Una no puede tapar sus ojos y girar la cabeza a un lado cuando hay tanta inclemencia que ver entre los folios de un semanario, pura desgracia nada más. Aún con el cuerpo trasnochado por los placeres de la vida, imposible no sentir.

Izac García

Izac García frente al mar, pensaba que las olas eran como colas de caballo: olas rubias, olas negras, olas pelirrojas... De modo que tod...