martes, 25 de agosto de 2015



Pensaban que lo que ella sentía acerca de la vida, concretamente cuando el café se había terminado de servir, y empezaba la reunión, era que un gran cíclope devoraba esto o aquello, pero la incertidumbre que equivocadamente reflejaba su rostro observándolas con poquísima atención , no era cierta, y se dijo: Dejemos pues que averigüen, que escudriñen y aprendan, del mismo modo en que elevan esas pequeñas tacitas a sus labios.   

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...