lunes, 24 de agosto de 2015




Cuando todo estaba en silencio, quizás era la madrugada, quizás a primera hora de la mañana; tal vez pudo ser en la última hora del día, cuando el sol comienza a ocultarse con una sonrisa pícara sabiendo que volverá a despertar sobre la faz de la ciudad; en todos esos momentos y circunstancias un gran aullido rompió toda calma suscrita, por lo tanto había conseguido su propósito: Quitarse la piel ostentosa, y aburrida de siempre...

Hay una vacante

Le atrajo mucho el anuncio, y es que con estos tiempos que corren el mejor de los regalos a mi entender, es tener un empleo. Tomó...