lunes, 16 de febrero de 2015

Me habían dicho que si en algún momento de la vida osara entrar en aquel inmenso bosque leñoso, tendría unas consecuencias horribles, dijeron que allí habitaba un ogro enorme y con unas grandes garras capaz de aniquilarme en un abrir y cerrar de ojos; dijeron también que una bruja espantosa atraparía todos mis sueños, pero he aquí, que un día fui osada y empecé a adentrarme en el bosque y con gran asombro mis ojos pudieron ver todo lo contrario de aquellas advertencias. Entonces comprendí  que el hombre a veces necesita dominar poderosamente y lo hace con tres armas: El miedo, el sometimiento y la mentira...,

Hieres

Creo que nací desolada de todo, como si un todo fuese algo. Quizás no había llegado la hora en que pude ver la luz insensata, que a vec...