martes, 20 de enero de 2015

Y como contrapunto esos hombres y mujeres que pasean por cualquier parque y a cualquier hora del día, rebosando altanería, con sus rostros llamativos de pura belleza, con sus cuerpos esbeltos y adornados esplendorosamente, no discernirían con los que caminan a la par y en la misma dirección, en pos de ellos, porque cada uno de esos hombres y mujeres tienen la medida justa  de los valores morales intrínsecos, transparentes, tanto, que nada y nadie hubiere pensado cual sería la diferencia; por lo tanto es tan hermosa y abundante la paleta de colores, que toda esa mezcla a veces aturde a los ojos, y emborrona la vista ante tan magnánima belleza…,

De los casos de la vida

Una rémora parecía, a cada paso que daba, la rémora seguía ahí, viviendo de ella, alimentándose de ella, de sus pertenencias, aho...