viernes, 9 de enero de 2015


Tuvo que morderse los labios por no gritar alto la injusta ley que algunos hombres habían dejado en cada esquina de cada calle; en esos momentos se habría arrepentido mil veces por ello, pero, el esnobismo y la consciencia de clase pesaba sobre los hombros de tal modo, que la cobardía escudriñó todo lo que le podía haber quedado de dignidad…,

Ayer me soporté bien. Anduve en la madrugada, como cuando una se escapa del cuerpo mientras duerme. Me soporté toda la noche, sopor...