viernes, 9 de enero de 2015


Tuvo que morderse los labios por no gritar alto la injusta ley que algunos hombres habían dejado en cada esquina de cada calle; en esos momentos se habría arrepentido mil veces por ello, pero, el esnobismo y la consciencia de clase pesaba sobre los hombros de tal modo, que la cobardía escudriñó todo lo que le podía haber quedado de dignidad…,

En todos lados cuecen habas

¿Pero qué me pregunta usted?, me dijo la anciana, con una cachimba enorme en una esquina de la boca, que al mismo tiempo chorreaba ba...