domingo, 23 de junio de 2013

Un mar dentro



Soñaba que surcaba un océano y al final de la tapia, la proa; los albatros enfrente para verle pasar. Al otro lado un grupo de pingüinos aplaudían. En el horizonte despuntaba todas las mañanas un enorme sol y las velas se izaban vestidas de gala, y el mar se abría paso en cada brazada del bergantín; Su pelo enmarañado parecía un racimo de hojas que el viento mecía y  la tupida barba se cubría de espuma y sal marina en cada ráfaga. A las once una partida de dominó, mientras, retiraba cuidadosamente el salitre de su rostro.

Ayer me soporté bien. Anduve en la madrugada, como cuando una se escapa del cuerpo mientras duerme. Me soporté toda la noche, sopor...