jueves, 6 de junio de 2013

Saxófono


Siento igual que tú    cuando me  acaricias  y saboreas la boquilla; tu cabeza ladeada y tus ojos cerrados y entonces  percibo la calidez de las notas que salen libres. Me siento otro karma  cuando me quedo contigo, a solas.  Humedeces  los labios, respiras hondo y te llevas el cielo lleno de acordes, de esos acordes tuyos, que  también son los míos. Tu espalda ligeramente encorvada se acomoda y un soliloquio   envuelve con mimo las letras lastimeras. Esos dedos me recorren como dulces besos,  ésta noche, en San Francisco.

Ayer me soporté bien. Anduve en la madrugada, como cuando una se escapa del cuerpo mientras duerme. Me soporté toda la noche, sopor...