miércoles, 16 de septiembre de 2020

Amapolas en campos de trigo

 

Y supo que ya había amanecido por el sonido de las campanadas. Sobrevino un profundo dormir.

A veces los sueños son tan profundos que una se queda sin piel ni huesos, ni ojos, ni manos, ni pies.

Es como flotar en el líquido  amniótico, tibio. No hay vida, ni muerte sólo ese reflejo placentero.

Un silencio agradable, como cuando alguien en cualquier lugar se queda admirando el cielo durante un largo rato. Explorando todo con la mirada. 


"Dicen que si te acuestas con los sueños ya nunca regresas"

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Divinidad