lunes, 7 de marzo de 2016

8 de marzo
He pasado la noche al borde de un blues,
de esos que no se encuentran fácilmente. He manchado la pared de vino, y lo mejor es que se ha quedado mi pensamiento hecho jirones. (eso me gusta). Amanece hace rato, pero yo no lo he visto, ahora no quiero que te vayas. Tengo el corazón rojo cerezo. Pero yo no creo que sea lo primero para mí, quiero decir, no me importan en realidad los corazones cerezas. Por eso no regalo ninguno.
Prefiero el descaro de mi ojos lamiendo lunas enteras
de vida revoltosa. Mi legado soy lo que deseaba y lo deseaba mucho...

De los casos de la vida

Una rémora parecía, a cada paso que daba, la rémora seguía ahí, viviendo de ella, alimentándose de ella, de sus pertenencias, aho...