martes, 2 de junio de 2015

Hindi



Ese punto de mira sería ideal, contemplar la larga línea que separa el mar de la tierra era como pasear durante largo rato percibiendo todos los olores de las asilvestradas flores del botánico, esas que se encuentran justo en la entrada y, que son capaces de recibir a cualquiera que se asome por allí y tenga la curiosidad de entrar; curiosidad tal vez era lo que cada cual sentiría al pasar cerca del malecón y vislumbrar con rabiosa atención la lengua de mar, tan ancha como la franja que separa a un país de otro. Los delfines aún festagaban la merienda con saltos verticales, y volteretas, haciendo brillar sus lomos al sol; un grupo de niños acompañados de la maestra fueron los primeros que se acercaron para ver, claro está que es sobrado saber que sus caritas se encendían como las luciérnagas mientras comían toda clase de chuches admirando y apuntando con sus dedos lo que para ellos significaba semejante espectáculo, por el contrario, a Hindi, le resultaba una escapatoria, el sitio ideal, se dijo. Después de dejar la carta sobre la mesita de noche ella se encaminó bordeando el muro de piedra negra hasta ese tan interesante punto de mira, luego, se descalzó y sin mirar si había o no horizonte se adentró en aquel mar lleno de vida; nadie supo nada de ella, nunca...,




De los casos de la vida

Una rémora parecía, a cada paso que daba, la rémora seguía ahí, viviendo de ella, alimentándose de ella, de sus pertenencias, aho...