miércoles, 22 de octubre de 2014

Los días casi perfectos


Para poder tomar un café realmente oloroso y con buen sabor deben escogerse los granos limpios de impurezas y proceder a tostarlo en un cuenco con la llama viva debajo; de modo que esa labor es semejante a poder alcanzar al final de día la satisfacción de haber hecho lo cotidiano por muy laborioso, o imperioso que haya sido. Al fin y al cabo esa señora o, ese señor, no se habrían limitado en tomar una paleta y remover, no; realmente eso no hubiere bastado...

Izac García

Izac García frente al mar, pensaba que las olas eran como colas de caballo: olas rubias, olas negras, olas pelirrojas... De modo que tod...