miércoles, 15 de octubre de 2014

Los sueños que habitaba la niña


Una niña vivía atrapada en los sueños de las personas. Cada noche vivía un sueño diferente al del día anterior; por lo tanto cada sueño era todo un mundo por descubrir. De modo que, a veces, tenía que decidir en el sueño en que viviría esa noche. Los sueños de Rita, la señora de la pescadería, eran sueños de color verde mar y eran sueños con algas, que a veces se enmarañaban en el interior de su cabeza y eso le producía algún dolor. Los sueños del niño de los señores del tercero derecha eran los que más le gustaban a la niña, porque siempre, siempre, terminaban los dos riendo y jugando en el prado lleno de margaritas y ciervos, y eran de color azul intenso, !que maravilla!. Los sueños de aquel señor con bigote y barba que casi todos los días intentaba salir a la calle para gritar alto que estaba harto de muchas cosas, y que algunos de esos días preferiría que se lo tragara la tierra, esos sueños no eran sueños, eran pesadillas. Pero el señor, a escondidas de los vecinos, y a escondidas de algunos de sus conocidos, rociaba la calle con la mejor de sus sonrisas y a menudo, reía a carcajadas, muy fuerte, para que lo oyeran hasta los dioses del Olimpo. Entonces esa noche las pesadillas desaparecían y jugaba a ser niño otra vez...,

No quedan más que las sombras de los pájaros debajo del árbol, Con sus débiles alas desplegadas, con sus picos cerrados… No quedan ...