jueves, 5 de junio de 2014

Un miércoles o quizás un viernes




Verdaderamente si pudiéramos desplegar las alas y alzar el vuelo en cualquier momento, ya sea al amanecer, ya sea al anochecer..., si realmente desplegáramos esas alas, no tendríamos la horrible sensación de chocar con un alto muro de piedras grises, y quedar ahí, igual que una marioneta destrozada, con su ropa hecha jirones; entonces podríamos ver que la vida también se puede sortear en muchas ocasiones, en esas ocasiones en que la fatalidad se nos viene encima aplastando nuestro corazón...,

La travesía

Éramos unos cien muchachos los que emprendimos el viaje aquella mañana de julio, y aunque llegamos a salvo a puerto después de do...