jueves, 5 de junio de 2014

Un miércoles o quizás un viernes




Verdaderamente si pudiéramos desplegar las alas y alzar el vuelo en cualquier momento, ya sea al amanecer, ya sea al anochecer..., si realmente desplegáramos esas alas, no tendríamos la horrible sensación de chocar con un alto muro de piedras grises, y quedar ahí, igual que una marioneta destrozada, con su ropa hecha jirones; entonces podríamos ver que la vida también se puede sortear en muchas ocasiones, en esas ocasiones en que la fatalidad se nos viene encima aplastando nuestro corazón...,

Porque fue un dieciocho de agosto, de 1936 que le mataron el corazón a un poeta grande, Federico García Lorca. Hoy yo quiero fingir que...