sábado, 3 de noviembre de 2012

Delicado otoño


 La calima lo envuelve todo y un torbellino de aire empuja la hojarasca, que se amontona debajo del sauce. De la chimenea emana un dulce aroma que se cuela por las naricillas de los críos, soliviantando sus juegos infantiles.
Hubiera sido una historia maravillosa, pero en el cuarto renglón las letras se escapan del folio; sólo queda la luz de un candil.






Izac García

Izac García frente al mar, pensaba que las olas eran como colas de caballo: olas rubias, olas negras, olas pelirrojas... De modo que tod...