sábado, 4 de febrero de 2012

Terciopelo negro

Cada noche, ella, toma su baño en un ceremonioso hacer. Una tina dispuesta y perfumada la espera a la misma hora. El líquido elemento que la ocupa es transparente como el cristal. Su cuerpo dispuesto, se refleja duplicando su esplendor. Extendido, envuelto en velo de cristal, pide ansioso la posesión carnal. Sus suaves manos abrazan la dulce textura, se deslizan buscando el placer del instinto. En el crepúsculo silencioso, la incandescente alcoba, es testigo fiel, de dos cuerpos hermosos que se comen a bocados. Fuera la brisa gélida, se mezcla con la humeante bocanada de la chimenea. Se arropa con fino paño de terciopelo negro y, la fémina se arrodilla en la alfombra turca de finos hilos dorados. Nadie la ha visitado, y, sin embargo cuando la oscuridad ejecuta la luz del sol, retoza acompañada

De los casos de la vida

Una rémora parecía, a cada paso que daba, la rémora seguía ahí, viviendo de ella, alimentándose de ella, de sus pertenencias, aho...