lunes, 13 de febrero de 2012

Te quiero, Chiquita




Me quedé mirándola a los ojos. Ella hizo lo mismo. Fue un momento maravilloso, un sentimiento que no había apreciado antes.

Me acerqué despacito a su oreja, y le dije: Te quiero, Chiquita. No pude evitar que unas lágrimas se me escaparan.

Ella no habla; pero de igual modo me correspondió. Su mirada profunda y un beso.

Qué certeza es pensar que no sólo los humanos podemos provocar el más bello sentimiento. Qué tierna experiencia hoy: mi Chiquita me ha dicho que también me quiere-.

La travesía

Éramos unos cien muchachos los que emprendimos el viaje aquella mañana de julio, y aunque llegamos a salvo a puerto después de do...