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martes, 16 de febrero de 2016




Hace siglos o años o Lunas que me daba horror sentir-me y también, sentir-te,
eso es deplorable me dije a mí misma un día cuando desperté porque un rayo de Sol se había adentrado atraído por la selva de flores que llenaba la habitación. Me dije: He tenido mucha suerte por tanta luz, aunque he de reconocer que me ardieron los ojos.
Luego pasado unos cien años más, ya era otra, sin la máscara, bien descuidada y arrebatadora,
como había deseado, como había rogado antes de venirme. A veces la súplicas merecen la pena...

Eres música cuando te miro, cuando tú no percibes que te miro. Eres la sangre que corre en mis venas, cuando tú no sabes que lo pienso...