viernes, 1 de agosto de 2014

Diario de mariposas



Hoy, y casi por primera vez me siento responsable, ciertamente eso, responsable de participar en mi vida y dejar que todas las mariposas tristes que se hubieran instalado muchos años atrás, en cada rincón, en cada quicio de ventanas, en ese pecho  desolado y teñido de vid roja, si, ahí permanecieron ellas sin batir sus sedosas alas, sin el mas mínimo decoro por brillar, por mostrar toda su opulencia, la grandeza de ser mariposa y, esperar que el sol hubiese salido para convertirse en un ramillete de flores de colores y adornar parterres. Responsable de la locura que he llevado encerrada y que ha brotado y ha gritado junto al silencio de las horas; por lo tanto querido espejismo: He conseguido alcanzar la realidad que tan afuera no se encuentra, allí, en la ancha avenida de palmeras, de coches..., De modo que mi responsabilidad es tanta, que cuando veo reflejada mi imagen ante el espejo, la sonrisa de ella es mi sonrisa..., la responsabilidad de guiarme y adentrarme en ese inmenso piélago y dejar que sus olas acaricien los pechos que amamantaron y que mezan y mimen todos los posibles pensamientos que, ahora afloran a las anchas calles, antes cubiertos de una capa gris..., 
La mesa con mantel  preparada, y todos los comensales esperan que baje por la escalera, como siempre, sonriente, pero ahora  las mariposas revolotean por toda la salita, en cada una de las cabezas; en la sopa; en el estofado de cordero; en las copas labradas con el vino rojo; en el postre de arándanos...,


Se habre el telón

Se abre el telón El primer día te comen los nervios, si, si, te comen literalmente; y es que, cuando una se halla en el escenario...