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lunes, 28 de julio de 2014

Todos los días





Hubiera bajado la escalinata; hubiera llevado el vestido con el lazo anudado en el antepenúltimo pliegue. El piano hubiera sonado tan sublime, igual que todas las tardes; a pesar de todo ello, de no pisar la escalinata, en la cocina, el guiso olía tan bien como todos los días, y el jardín se llenaba de bandadas de gorriones picoteando...por lo tanto, no puede determinarse que haya sido la  ausencia en cada peldaño, en la cocina, en el jardín..., definitivamente, no.

Eres música cuando te miro, cuando tú no percibes que te miro. Eres la sangre que corre en mis venas, cuando tú no sabes que lo pienso...